sábado, 22 de octubre de 2011

Él

              A pesar de ser una persona solitaria, siempre se disfruta de su compañía. Él es alto, delgado y de tez blanca. Su cabello es tan lacio y suave como el terciopelo,  aunque un poco desaliñado. Sus ojos cansados tienen un reflejo verdoso y sus pestañas, que parecen exactamente del mismo color que su cabello, apenas si se pueden ver cuando está bajo el sol. Su nariz hace una perfecta simetría en su rostro. Su mentón tiene una barba corta que hace cosquillas cuando te besa la mejilla con sus finos labios.

             Él tiene una distraída forma de caminar, volteando al piso como si no le preocupara lo demás. Su rostro expresa  cierta tristeza que llega a ser contagiosa, pero en el momento que lo ves sonreír hace inevitable que quieras sonreír también. A pesar de ser tan delgado, cuando te abraza sientes que no lo vas a poder dejar ir. Tiene el poder de transmitir todo lo que siente, es por eso que nunca lo dice con palabras.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Sueños de noche


La noche envuelve las luces de colores, mas estas no se apagan. Los edificios brillan tanto que no son siquiera acariciados por la oscuridad. El lago es atraído por la ciudad y la luna apenas si es reflejada en él. El amarillo cubre los árboles en el camino donde los coches van hacia la ciudad... Los coches. Al parecer no sólo el lago es atraído por aquellas luces multicolores, sino también las personas. ¿Qué no la noche es para dormir? Esta ciudad no duerme. Apuesto a que se ve más viva en la noche que en el día. Aquella ciudad goza de soñar despierta. Las luces realmente opacan la belleza inigualable de la verdadera fuente de luz, de la que gracias a ella la ciudad puede vivir de noche: La luna.